No hace mucho tiempo, en buena parte del territorio gallego, cuando se escuchaba la palabra lobo, el pánico se sembraba en toda la población. Frases como “o becho”, “o outro”, “o fillo do demo”, “o guicho”, “o Xan”, “o compadre”, nos muestran la importancia en el imaginario popular del animal, con mayor misticismo de la Península Ibérica.

Esquema de disposición del "foxo"

Esquema de disposición del «foxo». Imagen cortesía de BUO ESTUDIO Arquitectura & Paisajismo

“Foxo o foso» es el nombre común que se emplea en Galicia para designar a las trampas históricas para la captura del lobo. Según su forma y la técnica empleada, podemos encontrar cinco tipologías: simple, de cruz, de convergencia, de doble convergencia y de cabrita.

La zona del Suído, donde se encuentra la parroquia de Xesta, reúne las condiciones óptimas para la ganadería extensiva. Por ello, sus antiguos pobladores construyeron este “foxo” que cierra la sierra hacia la parte oeste con la idea de proteger al ganado y prevenir el ataque del lobo.

 Foxo do lobo de Xesta

Parte do equipo de «O Suído» no Foxo do lobo de Xesta. Fotografía de Pierre Chauvency

Nos encontramos ante un hoyo de convergencia, formado por un pozo de forma cilíndrica excavado en la parte más baja del terreno, a lo que convergen  dos muros que provienen de la parte alta. La pared del naciente desciende a vista de pájaro del «Coto dos Xarotos», con una longitud aproximada de 300 m, y la pared del poniente con 175 m. Tanto el foso como los muros se encuentran construidos en mampostería de una piedra con junta sequía.

En zonas abruptas y de montaña como «O Suído» se organizaban corridas, batidas y monterías para la captura del lobo, con un carácter comunitario de ámbito parroquial, donde los vecinos estaban obligados a participar. Por medio de ruidos y gritos dirigían al lobo hasta el interior del recinto y este caía, irremediablemente, en el interior del hoyo.

Muro de mampostería de piedra

Muro de mampostería de pedra. Fotografía de Pierre Chauvency

¿Alguien se ánima a buscar al lobo? Nosotros si, pero con cautela.

¡Saludos desde O Suído!